1º día: Templo de las lamas, Templo del Confucio, Wangfugin.

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Nuestro vuelo aterrizó a las 9:30 de la mañana en Beijing…y a pesar de todas las horas de avión que llevabamos encima, teníamos tanta ilusión por conocer este país, que en ese momento no sentimos el cansancio y nos fuimos a conocer la ciudad! y fue lo mejor que hicimos, porque nuestro cuerpo se adaptó aquel horario, y no tuvimos nada de jetlag durante todo el viaje!.

Cuánto cuesta un taxi desde el aeropuerto a Pekín?

En el aeropuerto nos asaltó el típico taxi “pirata”, nos ofrecía un coche para 5 personas, por 400¥, sabíamos de otros lugares, que coger un taxista “pirata” siempre trae problema, pero al ser 5 personas decidimos regatear y arriesgamos!. Acabamos en un coche bastante estrecho, donde nos pudimos meter las 4 personas + 1 niño por 200¥. Antes de subirnos al vehículo le enseñamos el dinero para dejar las cosas claras y no tuvimos ningún problema!. Durante el viaje nos dimos cuenta, que la mayoría de los chinos son buenas personas y cuando cierran un negocio o ajustan un precio, son legales y cumplen su palabra. El conductor nos regaló una botella de agua a cada uno.

Templo de las lamas

Metro: Linea 5 Yonghegong Station.
Precio entrada: 30¥ adulto / 15 ¥ niño (Incluye un mini dvd con un vídeo del lugar en chino y con algún subtitulo en ingles).
Horario: 9.00- 16.30 del 1 de Abril al 31 de Octubre
Pagina web: 

Después de dejar las cosas en el hotel, nos fuimos a visitar el Templo de las Lamas, utilizamos la linea 5 del metro y nos bajamos en la parada Yonghegong Station. Todas las estaciones de metro, tienen 4 salidas (A,B,C,D), y están muy bien indicadas con un mapa y lugares de interés que hay cerca de cada salida, utiliza la salida que pone Templo de las lamas y saldreis justo al lado, bordear la muralla roja en dirección hacia la izquierda según salis del metro.


Ver Beijing en un mapa más grande

Mi primera impresión sobre el lugar me encantó, nos encontramos en una calle muy concurrida de gente, coches, bicis, muchísimas tiendas donde vendían budas u objetos de caracter religioso y un particular olor a incienso que te marcaba el camino hasta los templos. Pasada la entrada del Templo de las lamas, caminamos en busca de un restaurante, en el primero que vimos no nos metimos, lo vimos un poco sucio y nos metimos en el segundo que encontramos. Antes de sentarnos la chica nos mostró la carta y tenía fotos de los platos, así que decidimos comer allí. En seguida apareció con el conjunto de platos, vasos y palillos todos empaquetados en plástico (típico de otros restaurantes también) y nuestra primera impresión de la comida fue, ufff casi todo pica!…Así que desde este momento aprendimos que hay que decir `bulà` que significa “no picante“. En la mayoría de las cartas, no aparece la foto de los tallarines y el arroz, así que nosotros utilizamos la guía lonely planet que venia escrito en chino como se decía “tallarines con pollo” y “arroz con pollo” y solucionado!. Si comer con palillos te desespera! lleva siempre contigo un tenedor de plástico.

Después de haber comido, nos dirigimos al Templo de las lamas (Palacio de la paz y la armonía), es uno de los monumentos budistas más importantes de todo Beijing. Esta compuesto por multitud de salones, cada uno con un buda o varios que representan cosas distintas(la longevidad, el pasado, el presente, el futuro, la medicina…). En los patios centrales de cada salón encontrarás gente quemando incienso y budistas paseando de un lugar hacia otro, el lugar te hará sentir que estas en otro mundo!. No hay que perderse el último salón, que contiene el buda más grande del mundo reconocido por el libro guiness de los records.

Templo del confucio y academia imperial.

Metro: Linea 5 Yonghegong Station. En frente del Templo de las lamas.
Precio entrada: 30¥ adulto / 15 ¥ niño.
Horario: 8.30- 18.00 (de mayo-octubre) – 8.30- 17.00 (de noviembre – abril). Se pueden comprar entradas  hasta media hora antes de cerrar.
Al salir del templo de las lamas, cruza la calle y atraviesa el arco que hay, camina por esa calle hasta llegar a la entrada del Templo del Confucio. Desde el mismo lugar puedes acceder a la academia imperial.Este lugar inspira mucha más tranquilidad que el anterior, pues lo visita menos gente. Lo que más me gustó, fue la cantidad de “amuletos” rojos colgados sobre los puentes, dentro del recinto hay una tienda donde puedes comprar los amuletos y poner tu nombre con un permanente. El lugar también tiene árboles legendarios.

Desde ahí nos fuimos a comprar los billetes de tren para poder ir a ver la gran muralla china Badaling, por tan solo 17 ¥ (información haciendo clic aquí). Y acabamos como cada noche en la calle Wangfugin, una grandiosa calle peatonal llena de tiendas y restaurantes (McDonalds, Kentucky,…). Para ir a Wangfugin, nos bajamos en la parada de metro Wangfugin y salíamos siempre por la salida del Oriental Plaza, un gran centro comercial con más restaurantes para comer, entre ellos un Burger King y un supermercado Olé, con precios un poco caros para ser un supermercado de Beijing.

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Escrito por Verónica Martínez
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