El Descenso Internacional del Sella es lo que ha hecho de esta villa marinera uno de los rincones más hipnóticos del norte de España. Corría 1930 cuando la idea de bajar por el río se hizo material para, tiempo más tarde, convertirse en ese deporte local que todos querían probar allí arriba.
Con esta promoción Ribadesella se ha hecho tan popular que cada vez son más las personas que vienen para disfrutar del trayecto. Sin embargo, este lugar es mucho más que el agua que lleva las canoas, que los grupos hacen cola para conseguir subirse a una de ellas y es que, con el paso de los años, se han hecho nuevos descubrimientos.
¿Qué podemos hacer en Ribadesella?
Aunque el Descenso es la Fiesta de Interés Turístico Internacional, en Ribadesella hay mucho para hacer o ver. Lejos de esos coches decorados que acompañan a los competidores o esos disfraces que nos animan a unirnos a la feria, existen otras cosas que también atrapan al viajero:
Visitar la cueva de Tito Bustillo
Descubierta en el año 1968, la cueva rupestre del macizo de Ardines es uno de los grandes atractivos para llegar hasta aquí. Con pinturas prehistóricas que datan del 33.000 al 10.000 a.C, representa uno de los conjuntos más importantes que tenemos en España, ese que los mayores expertos desean ver al menos una vez en la vida. ¿Lo harás tú?
Pasar el día en sus playas
Las playas suelen ser motivo para buscar casas rurales en Ribadesella y es que si queremos darnos un baño o pasar el día tirados en la arena, contamos con dos que merece la pena pisar: Atalaya y Santa María. Esta última, además, cuenta con la famosa huella de dinosaurio que, para muchos, manifiesta la existencia de los mismos.
Bajar por la escalera de colores
En el Portiello, el viejo barrio de pescadores, tenemos unas escaleras de colores que invitan a que subamos o las bajemos. Famoso por sus estrechas calles, nos sirve también para conocer la manera en la que viven los vecinos de aquí y cuáles son sus costumbres más sonadas. ¿Te lo vas a perder?
Degustar su gastronomía
Ribadesella es un sitio en el que se come muy bien. Sus platos, típicos de la zona, cuentan con carnes, pescados y verduras que todo el mundo querría probar. Roxa de vacuno, bonito o sardinas son algunos de los que no podemos perdernos y es que, después de hacer el descenso o de pasar el día en la playa. ¿A quién no le apetece un buen menú de los del norte?
Como vemos, esta villa de pescadores es mucho más que el evento internacional por el que se le conoce. De ambiente tranquilo y bastante hogareño, cualquiera que venga se sentirá como en su casa, con ganas de saber más sobre su Historia, las costumbres y la esfera que la envuelve.
¡No te lo pienses! Tanto si te gusta el deporte, como la gastronomía o los restos arqueológicos, en Ribadesella tienes un lugar que te atrapa desde el principio, que parece estar hecho exactamente como aquello que pedías. Con tanto a la espalda por descubrir, ¿te vas a quedar sin verlo?.