Porto de Galinhas esta a 62 km de Recife, la capital de Pernambuco en Brasil. Este paraíso natural es uno de los mas concurridos en ese país. Y no es para menos, su pueblito pintoresco y acogedor mas sus piscinas naturales, hacen de este un lugar paradisíaco.
Qué ver y hacer en Porto Galinhas
Yo estaba parando en la ciudad de Recife, y decidí ir a pasar el fin de semana a Porto de Galinhas. Me tome un bus que pasa por el aeropuerto. Si mal no recuerdo era el numero 191 y costaba 8.20 reales aproximadamente. El viaje es rápido, y te deja en la entrada del pueblo. Hay un supermercado en la entrada, especial para ahorrarnos dinero en nuestra comida.
El pueblito es muy lindo, la zona turística por decirlo de alguna forma, esta lleno de tiendas y restaurantes. Rescato mucho la tranquilidad que hay. La conserje del hostel era una argentina y me comentaba que no pasa nada, que pueden dejar las puertas abiertas. Me llamo mucho la atención como está distribuido el pueblo. Las casas se encuentran al rededor de pequeñas plazas, que están identificadas con números. Es muy fácil perderse, ya que todas tienen la misma forma.
Después de acomodarme en el hostel, salí rápido hacia la playa. Al llegar no lo podía creer. El agua era totalmente clarita, y gracias a los arrecifes, se formaban piscinas de agua tranquila. A lo lejos me impresionaba a primera vista un hombre pescando en medio del mar. Obviamente estaba parado sobre los arrecifes, pero a simple vista era chocante. Lo cierto que esa zona de la playa es muy familiar, hay muchos niños.
Doscientos metros mar adentro, están las piscinas formadas por arrecifes con una particularidad. Están todas llenas de peces de colores!. Yo como no había llevado la ropa para meterme al agua, decidí que iría a almorzar y después volvería a la tarde. Entonces asi fué, me cocine unos fideos, comí y salí para la playa nuevamente. Al llegar me lleve una gran sorpresa. Las piscinas naturales y el agua tranquilita ya no estaba, porque la marea habia subido.
Entonces empece a caminar y me fui a una playa un poquito mas alejada, donde no había tanto turismo. Pasé la tarde en esa playa, donde yo era una de las únicas personas que estaba. A la nochecita volví al hostel, me bañé y salí a recorrer la zona turística. Por todos lados hay estatuas de gallinas, haciéndoles honor al nombre del lugar.
Al otro día me desperté tempranito, aproveche para llenarme con el desayuno del hostel, y salí hacia la playa. Al llegar no podía ser mas perfecto. Otra vez el agua tranquila y clarita. Al medio hay un camino marcado con boyas, donde un barquito te lleva hacia las piscinas donde están los peces. Pero se puede ir por el agua sin pagar ese servicio. Yo deje mis ojotas y mi remera en la playa y me adentré por el agua. Normalmente no te tapa el agua, por lo que se puede llevar cámaras. Yo la había dejado en el hostel, así que podía zambullirme tranquilamente.
Al llegar te tenéis que subir a los arrecifes, es lo mismo que subirte al borde de una pileta para salir. Hay muchas piscinas llenas de peces de colores, es impresionante. Hacia un rato uno de los cuidadores, les había dado de comer por lo que había desparramado algo de comida. Yo estuve juntando esa comida y me puse a alimentarlos. Les tiraba y el cardumen entero se abalanzaba sobre el alimento. Tal era la magnitud de eso, que la gente se empezó a amontonar para sacar fotos. Fue el momento donde me senti una atracción del lugar jaja.
Luego, seguir recorriendo las demás piletas. Un dato a tener en cuenta : los arrecifes por momentos te pueden pinchar los pies. Seria ideal llevar ojotas. Yo como me fui por el agua, las deje directamente. Al llegar a una de las ultimas piscinas, noté que había un fotógrafo con cámara sumergible. Como yo no había llevado la mía, pensé que seria muy bueno para tener un recuerdo de esa maravilla. Las 5 fotos cuestan al rededor de 40 reales. Le tenéis que dar tu nombre, y al finalizar la tarde vas a la tienda de ellos, donde pagas. Yo como ese mismo día me volvía a Recife, les di mi email para que me las enviaran. Si no te dan un cd con las fotos.
Hay un colectivo que regresa a la tarde, y ese fue el que tome yo. Es en el mismo lugar donde te deja a la ida, pero del lado opuesto de la calle.
Sin lugar a dudas, volvería una y mil veces a Porto de Galinhas. Lo recomiendo también para familias con hijos chicos, recién casados y demás.
LEANDRO HOOP
Lenadro Hoop, 27 años, estudiante de Turismo. Su gran pasión es viajar, conocer nuevas culturas y escribir su experiencia en su blog Respiroviajes.com. Está convencido de que todo es posible para aquel que sueña y lucha por alcanzar sus sueños.

