Entrevista a Argentino por el mundo Favio Mazzola

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ENTREVISTA A ARGENTINO POR EL MUNDO

En Berlin
En Berlin

¿Cómo comenzó tu afición por viajar?
Sin lugar a dudas el puntapié inicial de esta vida como viajero fue en 2010, mientras viajaba solo por Europa por primera vez. Fue una sensación única. A medida que fue pasando el tiempo, el viajar se convirtió en una adicción. Quería conocer más, experimentar, aprender de otras culturas, enredarme en sus costumbres.

Estoy convencido de que cada persona tiene un viajero dentro, el cual está ansioso por crecer y salir a explorar el mundo. A veces ese pequeño nunca despierta, desmotivado por las responsabilidades y la vida rutinaria. Pero cuando lo hace, jamás vuelve a su letargo original.

Me considero una de esas personas que se mueven por objetivos, por metas. Enfocarme en algo que quiero lograr, me permite encontrar mi norte. Desde mi primer viaje, supe que si me planteo un objetivo y trabajo para ello, puedo lograrlo. Pero a medida que iban pasando los días posteriores a mi regreso, empecé, de a poco, a sentirme vacío. Algo me faltaba. Y no fue hasta que empecé a planificar mi segundo viaje a Europa que me di cuenta de lo que era. Fue en ese instante que descubrí que era lo que me llenaba, cual era mi sueño.

Favio en la Torre Eiffel

Pero ¿cómo hacer para que llenar ese vacío que aparecía después de cada viaje? ¿Cómo mantenerme enfocado si los objetivos que me planteaba tarde o temprano los podría cumplir? Entonces decidí ponerme como meta algo que fuera tan difícil de alcanzar, tan improbable, que siempre me mantendría motivado para trabajar hacia ello: conocer el mundo entero y en eso estoy.

¿Cuál es el país que más te ha sorprendido? ¿Alguna ciudad que quieras destacar? 
Existen muchos países y ciudades que se ganaron un lugar especial en mi corazón. París, Bruselas, Berlín, Barcelona. Pero si tuviera que elegir solamente uno, me quedaría con Republica Checa. Cuando lo visité por primera vez en el crudo invierno del 2010, muchos me habían hablado de su belleza arquitectónica, de su cultura e historia, por lo tanto mis expectativas eran altas. Más allá de eso, Praga, su capital, superó cualquier barrera que pudiera imaginar. El Castillo, la Catedral de San Vito, el Teatro Negro, las leyendas del Golem, el Puente de Carlos, el Reloj Astronómico, sus barrios. Todo esto hace de Praga un destino imperdible. Tan única y hermosa que hasta el mismísimo Hitler quedo enamorado cuando la invadió en marzo de 1939.

En Praga
En Praga

En 2011 volví a reencontrarme con ella, pero esta vez otra ciudad, mucho más pequeña, le arrebataría la corona. Cesky Krumlov es el paraíso para cualquier viajero. Ubicado al sur de República Checa, este pequeño pueblo de 14 mil habitaciones, declarado patrimonio de la humanidad en 1992, se encuentra detenido en el tiempo. Visitar el palacio y sus jardines, hacer rafting en el rio Vltava o simplemente maravillarse con la mezcla de arquitectura gótica, renacentista y barroca, son algunas de las atracciones que ofrece esta ciudad salida de un cuento de hadas.

visitar Cesky Krumlov
visitar Cesky Krumlov 

Como argentino ¿Cuál es tu lugar preferido? ¿Algún lugar poco conocido que quieras compartir con el mundo?
Tantas veces me hicieron esta pregunta, y aun así, siempre la encuentro difícil de responder. No me gusta quedarme con lugares, prefiero atesorar momentos. El otro día leyendo a una amiga, escribió “Si tendría la posibilidad de tener algún superpoder, me gustaría tener la capacidad de tener muchas botellas con momentos de inmensa felicidad dentro, y poder destaparlas siempre que quiera”. Lo leí e inmediatamente se me vinieron a la cabeza todos esos momentos increíbles que viví en mis viajes. El espectáculo de luces de la Torre Eiffel junto a mi novia, caminar por las calles de Brujas, visitar el Castillo de Praga, entrar por primera vez a una Mezquita, una cena romántica al borde del rio en Cesky Krumlov o ver el Coliseo por primera vez. Pensé “No es tan descabellada la idea, mejor aún que ser invisible o volar”, o acaso ¿no buscamos eso cuando viajamos? Momentos de felicidad que nos llenen el alma.

Torre Eiffel Iluminada

Viajar y conocer es muy subjetivo. Puedo nombrar cientos de lugares que me enamoraron, pero no es el caso. Cada lugar tiene su encanto, y nuestra tarea es descubrirlo.

Hemos leído tu entrada de Berlín el muro que dividió al mundo. ¿Qué destacarías de Berlín? ¿Qué monumentos fueron los que más te sorprendieron? 
Berlín es una ciudad que esta signada por la historia. La Primera Guerra Mundial, la depresión posterior, el ascenso del Partido Nazi, la Segunda Guerra, su repartija cual botín entre los Aliados, las dos Alemanias conviviendo allí mismo, la creación del muro y su posterior demolición en lo que marco el final de la Guerra Fría y el Comunismo. Lo que quiero destacar de Berlín es que, habiendo sufrido todos estos hechos mencionados anteriormente, supo volverse a ponerse de pie, convirtiéndose en la capital de una de las potenciales mundialmente actuales.

Otro hecho destacable de los berlineses es que no tratan de ocultar o borrar aquellos hechos de los que se sienten avergonzados. Siendo Berlín una de las ciudades con mayor cantidad de memoriales del mundo, la sociedad admite sus errores y los tienen presentes para no volver a repetirlos.

Entre los monumentos que más me sorprendieron se encuentra el Monumento a los judíos de Europa asesinados. Diseñado por el arquitecto Peter Eisenman. Se trata de un campo inclinado de 19 000 metros cuadrados cubierto por una rejilla cuadriculada en la que están situadas 2711 estelas o losas de hormigón. Un dato sorprendente es que no existen dos lozas de igual altura (varía desde los 20cm hasta los 5 metros de altura). Una vez dentro, el relieve ondulado del piso y la presencia de las losas, nos sitúa en  una atmosfera confusa e incómoda. Uno se puede llegar a perder dentro del mismo. Según su autor, está construido de esta manera para dar esa sensación, similar a la que debieron sentir aquellas personas que eran perseguidas por el aparato Nazi en toda Europa.

Memorial victimas del nazismo en Alemania
Memorial victimas del nazismo en Alemania

Otro lugar que no deben perderse es el ex campo de concentración de Sachsenhausen, uno de los pocos que aún pueden ser visitados junto con Dachau en Múnich y Auschwitz en Polonia. Un campo de concentración modelo, que a diferencia de los de exterminio, se mostraba a la sociedad como una pantalla, ocultando lo que realmente pasaba. Una tapadera para hacerles creer a la población, y al mundo, que éste era un lugar de reinserción. Una vez dentro se pueden visitar las barracas donde los prisioneros vivían en condiciones infrahumanas, los baños con mínimas medidas higiénicas, las celdas de castigo, la sala de autopsia y pruebas médicas. El recorrido finaliza con las zonas que más dolor y angustia me provocaron: los cimientos de lo que fue la cámara de gas y la fosa común. Una visita que no es para cualquiera, pero que vale la pena realizarla.

¿Bruselas o Brujas? Si tuvieses que elegir una… ¿Qué ciudad recomendarías a algún amigo? ¿Por qué?
Ambas ciudades tienen sus atractivos, pero son muy diferentes entre sí. Si me tuviera que decidir por una para recomendársela a un amigo, la balanza se inclinaría por Brujas.

Por un lado Bruselas es, según mi opinión, demasiado ciudad. Eso no quita obviamente la belleza de su palacio y sus parques. Pero suele atraerme aquello a lo que no estoy acostumbrado a ver, y eso es Brujas.

Un pequeño pueblo que parece detenido en el tiempo, con sus calles adoquinadas, sus canales (Por lo cual, junto a Ámsterdam y Estocolmo, es conocida como “la Venecia del norte”) y sus iglesias antiquísimas. Su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000. Su popularidad aumento considerablemente gracias al film que lleva el nombre de la misma. Protagonizada por Brendan Gleeson y Colin Farrell, “En Brujas”, es un motivo por el cual muchas personas que visitan la ciudad, deseosos de conocer aquellos lugares donde se filmó la película.

Molinos en Brujas
Molinos en Brujas

Caminar por sus calles, desoladas en invierno y concurridas en verano, recorrer sus parques, disfrutar de una cerveza tradicional, en las afueras de un bar, en la plaza central, deslumbrarse con las vitrinas repletas de chocolates, de cuanta forma y tamaño se nos ocurra, o degustar su gastronomía, así sean patatas fritas con mayonesa o Waffles con helado, todo forma parte de los pequeños placeres que esta ciudad nos ofrece.

Brujas sale de lo cotidiano, y por ello, le gana a Bruselas.

¿Podrías comentarnos algún momento especial a lo largo de tus viajes?
Mi visita a Estambul fue especial en todo sentido. Empezando por las 15 horas de tren nocturno de las cuales solo pude dormir 3, la pelea con el taxista local que quería estafarme al llegar al hotel y el choque cultural con la ciudad en sí.

El momento que se lleva el premio, sin lugar a dudas, fue mi visita al universo paralelo que representa el Gran Bazaar. Considerado uno de los bazares más grandes del mundo, dentro de este laberinto uno puede encontrar prácticamente hasta lo que escapa a sus sueños, siempre teniendo cuidado de no perderse uno. Infinidad de negocios entre los que se destacan joyerías, orfebrería, tiendas de especias, lámparas y alfombras.

Uno podría suponer que los vendedores del Bazaar eran antiguos habitantes de la Torre de Babel. No por su apariencia, sino por la larga lista de idiomas que manejan. Conocen lo esencial de cada lengua para poder concretar una venta y lo explotan al máximo. La competencia es enorme, por lo que cada truco es válido para vender, aunque, en mi caso, terminaban causando el efecto contrario al deseado.

Gran Bazaar en Estambul
Gran Bazaar en Estambul

El regateo es una obviedad dentro del mercado. ¿Cómo hacerlo? Se sabe que el vendedor no bajará el producto por debajo del que lo consiguió, por eso nunca va a salir perdiendo. El tema está en cuanto estamos dispuestos a pagar nosotros. Lo primero que podemos hacer es preguntar en varios locales cuanto está un mismo producto y luego, en donde está más barato, tratar de bajarlo hasta el precio que estamos dispuestos a pagar. Por ejemplo yo quería comprar una Narguile y estaba dispuesto a pagar hasta 15 liras turcas. Después de recorrer más de 3 locales, le pregunte al vendedor a cuento me la dejaba, me dijo 35 liras turcas, lo miro y le digo 15. Me dice que no aceptaba, que me la dejaba a 25. La miro a mi novia y le digo en español “No gorda, vamos a otro lugar, está muy caro acá”, y ella se lo dice en ingles al vendedor. Hay otra oferta de 20 liras turcas por parte de él, y ahí yo la miro a mi novia y le digo “Vamos, vamos” y en el momento que me estaba yendo, el vendedor me para y me dice “OK, ok 15”. Regateo exitoso.

Una pequeña historia que nos pasó con mi novia cuando fuimos, fue que ella quería comprarse unas lámpara, pasamos por varios lugares, pero nada parecía convencerla, a veces los vendedores se ponen tan insistentes, que te terminan espantando. Pero de repente nos paramos en un local que vendía unas lámparas hermosas, el vendedor se nos acerca muy tranquilo y nos pregunta que estábamos buscando. Mi novia le comenta que buscaba lámparas para su casa, pero que no estaba convencida.  Esta vez, en vez de atosigarnos con ofertas, el vendedor nos ofreció pasar dentro del local, nos preguntó si deseábamos tomar un té con él mientras decidíamos si comprar o no. Nos dijo que el té era de cortesía y que no nos obligaría a llevarnos nada. A los 5 minutos estábamos los 3 tomando té dentro de la tienda, hablando de nuestro viaje. El vendedor nos comentó que había vivido un tiempo en España, por eso sabia un poco de español y que le encantaría viajar a la Argentina en algún momento. Luego de más de 30 minutos, viendo lámparas, mi novia se decidió comprarle 3, a 90 euros. Nos invitó a comer, gratis, pero no quisimos abusarnos de su amabilidad y rechazamos el almuerzo.

¿Tienes alguna debilidad por algún país que todavía no hayas visitado? 
Es una pregunta difícil. Mi debilidad es viajar y conocer países, por eso quedarme con uno no es tarea sencilla. En la actualidad mi debilidad se encuentra en el Sudeste Asiático, y en especial Tailandia.

LA PLAYA, de Leonardo Di Caprio, fue la película que sembró en mí la idea querer conocer y explorar esa belleza de país, y desde ese momento, fue creciendo. La gastronomía, los olores, monumentos, las playas, la cultura, los colores, las costumbres. Todo ello me atrae de a poco a este destino.

Tengo la intención de poder recorrer el Sudeste Asiático con tiempo. A paso lento. Creo que es un destino que merece la pena ir incorporándolo de a poco, sin empacharse. 3 meses, 6, un año, no sé cuánto me llevará, pero estoy convencido que será mi próximo gran viaje y seguramente el más largo.

Y por último, si pudieras hacer un viaje al pasado, ¿qué lugar y época escogerías en el mapa?
Soy un declarado amante de la historia, por lo tanto, mi respuesta a dicha pregunta es un tanto obvia. Roma, sería, sin pensarlo dos veces, el lugar en el mapa que escogería para recorrer. Me gustaría poder vivirla desde el comienzo del imperio hasta sus últimos días pero si debo elegir una época sería alrededor del 100 DC, cuando el Coliseo estaba en pleno apogeo.

Imagínense por un segundo recorrer las calles de una ciudad, capital de un imperio, que ocupaba más de la mitad del mundo antiguo como se lo conocía. Sentir esa adrenalina con el choque de gladiadores dentro del Coliseo, ver una carrera de carruajes en el Circus Maximus,  asistir a una obra en algunos de los cientos de teatros que existía, caminar por el Foro Romano, cuna de la civilización como la conocemos hoy en día. Solo con el hecho de pensarlo, la piel se eriza y se me infla el pecho. No creo que haya sentimiento o sensación ni siquiera similar en la actualidad.

Todavía recuerdo cuando me encontré cara a cara con ese gigante, mal llamado Coliseo, ya que su verdadero nombre es Anfiteatro Flavio. Quería que ese momento fuera especial, por lo que me fui aproximando a él por las calles laterales. No quería verlo de lejos, sino que deseaba acercarme lo más posible. Y finalmente logré mi cometido. Doble en una esquina y ahí estaba, imponente, desafiante al paso el tiempo. Una construcción memorable que había resistido el paso del tiempo, guerras, terremotos, un coloso que había sabido ocupar esa posición por casi 2000 años. Se me llenaron los ojos de lágrimas. Aquel monumento que había estudiado y observado en decenas de libros, se encontraba finalmente delante mío. Un sueño había sido cumplido.

anfiteatro flavio
 Su sueño, el anfiteatro flavio

Biografia
Mi nombre es Favio Mazzola, tengo 28 años y me considero un ciudadano del mundo. Originario del barrio de Lomas de Zamora, al sur de la capital de Buenos Aires, actualmente me encuentro viviendo, por trabajo, en San Miguel de Tucumán, Argentina. Decidí estudiar Hotelería como carrera, luego de pasar por Ciencias Biológicas y Turismo. Creo que trabajar en un Hotel te brinda oportunidades que otros trabajo no te dan, por ejemplo, sacarte de la rutina diariamente, poder interactuar con personas de todo el mundo y lo mejor de todo, la posibilidad de trabajar en el exterior.

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