El invierno nuclear de Chernobyl
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| Reactores de Chernobyl |
¿Qué sucedió?
El 26 de abril de 1986 una explosión causada por un accidente nuclear expulsó ingentes cantidades de partículas radioactivas a la atmósfera que se extendió por la práctica totalidad del continente europeo. Es considerado el peor accidente nuclear de la historia, cuyos efectos persisten a día de hoy con miles de personas afectadas de cáncer y deformaciones, tanto de aquellos que sufrieron las consecuencias directas del accidente, como los descendientes de estos. A los 3 días del accidente, se ordenó evacuar a todas las poblaciones inmediatamente adyacentes, comprendiendo un área de 30 kilometros que a día de hoy se conoce como la “zona de exclusión”. Con el paso del tiempo se ha permitido la habitabilidad en algunos espacios, tanto por trabajadores como por antiguos ciudadanos que a pesar de vivir con tasas de radioactividad superiores a las habituales han preferido volver a sus antiguos hogares, a modo de ejemplo, en la localidad de Chernobyl (centro administrativo de la región a la que da nombre y una de las localidades principales junto con Pripyat, de esta “zona de exclusión”) viven actualmente 3000 personas. Mientras que en otras localidades está completamente prohibido vivir, siendo a día de hoy localidades fantasma, tanto pequeñas aldeas, cómo pueblos, pequeñas ciudades y sobretodo la ciudad de Pripyat, que antes del accidente contaba con 50.000 personas y que a día de hoy su único habitante es la vegetación que crece con fuerza en la zona.
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| Entrada a Chernobyl |
¿Por qué visitar Chernóbil?
En primer lugar es una experiencia única con la que sumergirte en el necesario conocimiento y comprensión de una página tan triste de la historia humana como es el accidente de Chernóbil. Por otro lado, como en cualquier lugar inhabitado, otro motivo es la gran fascinación que desata cualquier territorio virgen ausente de masas de turistas. En tercer lugar, ofrece la posibilidad de conocer una ciudad soviética-modelo intacta, como fue Pripyat, sin más alteración que la causada por el paso del tiempo y su engullimiento por la naturaleza. En cuarto lugar, permite tener una mayor comprensión de los efectos y peligros de la radiación.
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| Bandera y edificios Soviéticos |
Y por último, palpar el sobrecogimiento que produce conocer un área del mundo donde no podrá volver a haber vida estable en los próximos 24.000 años a causa de la negligencia humana. No en vano, según la revista Forbes, Chernobyl es uno de los lugares más exóticos del planeta para hacer turismo.
¿Es peligroso visitar Chernobyl?
Esta es una de las preguntas más importantes que todos nos hacemos y de la que no resulta tan fácil encontrar información. En primer lugar no soy un experto y por la relevancia del asunto invito a cada uno a informarse por su cuenta, no obstante, dejo aquí reflejado la información que he ido recolectando por distintas fuentes antes de hacer la elección de visitar o no Chernobyl.
En primer lugar contacte con el Consejo de Seguridad Nuclear de España y me dijeron que al ser Ucrania (donde esta sito Chernobyl) miembro de la Organización Internacional de la Energía Atómica, “si las autoridades de Ucrania permiten las visitas es porque no hay ningún riesgo para la salud en ellas”.
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| Señal de radiación en Chernobyl |
Por otra parte, los guías llevan a los visitantes por rutas programadas donde el nivel de radiación está controlado y donde se han llevado acabo tareas de descontaminación radiactiva.
No obstante, dicha descontaminación no siempre es completa, por lo que en ciertos lugares los guías te indican el tiempo máximo que se puede permanecer en ellos (en la guardería por ejemplo nos dijeron que no estuviéramos más de 10minutos, pues el nivel de radiación es mayor). Por otra parte el guía lleva consigo un aparato que mide el nivel de radiación (llamado contador Geiger) para controlar en todo momento los niveles existentes e incluso si algún turista lo desea, puede alquilarlo.
Para simplificarlo cómo lo entendí antes de mi visita, existen dos tipos de peligros: la radiación a la que te expones durante la visita, y la posibilidad de ingerir alguna partícula radiactiva y por tanto estar contaminado.
Respecto a la primera situación, la irradiación puede ser de 3 tipos: alpha, beta y gamma. La dosis de radiación de gamma que se recibe durante una visita normal de 6-7 horas equivale, según las compañías que ofrecen estos tours, a la misma que se recibe durante una permanencia de dos días en ciudades como Kiev, Nueva York o Londres e inferior a realizarse una radiografío o a la que se recibe durante un vuelo transatlántico. Respecto a las Alpha y Beta, su inclusión en nuestro cuerpo es repelido por nuestras ropas y piel y sus cantidades son muy pequeñas, a diferencia del momento inmediatamente posterior a la explosión del reactor.
Respecto a la segunda opción, dichas compañías alegan que la posibilidad de ingerir o respirar una partícula radiactiva es muy baja siempre y cuando sigas las indicaciones de los guías y no salgas de las rutas señaladas (a día de hoy sólo un turista respiró dicha partícula y fue por salirse de las rutas señaladas). Si nos referimos a una contaminación externa del cuerpo está se elimina con lavado con detergente que arrastre dicha contaminación, si fuera contaminación interna, entonces dependiente de los radionnucleidos ingeridos y los órganos afectados, se podría eliminar o no.
Por otra parte, al final de la visita, se comprueba dos veces que ninguno de los turistas esté intoxicado a través de unas máquinas especiales, al igual que al vehículo en el que te transportan.
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| Maquina de Chernobyl |
Por lo tanto, la combinación de todos estos factores parece indicar que si bien el peligro existente pueda ser inferior a lo que mucha gente podría creer a priori, no debemos olvidar que el riesgo siempre existe. No obstante, si se decide por realizar dicha visita, para atenuar dicho riesgo lo más correcto es seguir el sentido común y las indicaciones de los guías.
Por otra parte se recomienda que la ropa que uses durante tu viaje la tires (aunque nada de esto se nos dijo durante la visita) y que no se coma ni beba nada en las inmediaciones cultivado allí (aunque en nuestra visita se nos ofreció una comida en la ciudad de Chernobyl, la cual yo pedí que no me sirvieran). Lo que si te recomiendan antes de hacer la visita es que te lleves una botella de agua, y personalmente recomiendo un buen desayuno para evitar comer nada allí.
No obstante, otro riesgo que considero que es necesario tener muy en cuenta y sobre el que poca gente se ha hecho eco, es el estado de los edificios que se visitan. Recientemente uno de ellos (la escuela número 1 de Pripyat) se derribó completamente y según la guía no quedará ningún edificio en pie en 50 años. Uno se puede encontrar alcantarillas destapadas, agujeros o suelos no firmes en los edificios que se visitan y en fin, el estado deteriorado de cualquier edificio que lleva decenios sin ningún tipo de cuidado. Aquí recomiendo extremado cuidado e incluso no entrar en ellos en algunos casos. Aun así, leí que cada vez se reducen más las visitas a los interiores de los edificios a raíz del derrumbe de un techo que afectó a un grupo de turistas.
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| Carreteras sin vehículos en Chernobyl |
Visita a Pripyat (La ciudad fantasma)
En nuestro camino cruzamos el llamado “puente de la muerte” llamado así porque todos los ciudadanos que se acercaron a él para ver la explosión de la central murieron por su exposición a unas dosis letales de radiación. Pripyat fue una ciudad de nueva creación que se construyó con motivo de la central nuclear, para sus trabajadores y familias.
Contó casi con 50.000 personas y era un modelo idílico de ciudad soviética que se construyó también con esa misión. Contaba con todas las necesidades básicas de una gran ciudad: grandes supermercados, piscinas, hoteles, centros culturales, teatro, numerosas escuelas, un hospital, cafeterías, restaurantes, cine, gimnasios, estadios, centro de deportes, fábricas, un eficiente transporte público con más de 160 autobuses, etc.
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| Teatro de Chernobyl |
Esta impresionante ciudad tuvo que ser evacuada pasando en unas horas de ser una gran ciudad con una agetreada y acelerada vida, a una enorme mole de edificios totalmente vacíos cuyos antiguos inquilinos fueron sustituidos por partículas atómicas. Llegamos a lo que fue la arteria principal de la ciudad, la Avenida de Lenin, que hoy es tan sólo bosque. La guía nos muestra unas fotos de cómo era el lugar en el que nos encontramos años atrás antes de la explosión. La diferencia entre la bulliciosa imagen de la foto con gente y vehículos por todas partes, y la realidad que tenemos enfrente nuestra es realmente escalofriante. A los lados de esta antigua avenida surgen imponentes edificios de más de 10 plantas rodeados una vez más de vegetación y de cuyos tejados surgen árboles, como un pulso de la naturaleza por recuperar un área que siempre le perteneció y que la negligencia humana contaminó. La imagen que se le viene a uno a la mente sería un poco la de la película de Will Smith “Soy Leyenda”.
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| Ejemplo de Vegetación en Chernobyl |
Es inevitable estremecerse al entrar en el supermercado y ver allí todos los mostradores, cajas, y carritos de la compra, o al teatro. La plaza principal asombra, presidida por una imponente mole que era el edificio de cultura. Ahora las letras de los paneles se caen, las baldosas ceden, los mosaicos de las paredes se desprenden y toda la simbología soviética se oxida.
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| Simbologia Soviética en Chernobyl |
La escuela número 1 yace recientemente derruida, al igual que lo estará toda la ciudad en 50 años. La sensación es indescriptible. Tras visitar distintos edificios, finalmente se accede al antiguo parque de atracciones, un parque que nunca llegó a abrirse pues su inauguración estaba programa para pocos días después de la explosión. Está formada por una enorme explanada con una noria, coches de coque, sillas voladoras y alguna otra atracción más desfigurada por el paso del tiempo y la radiación. Aquí se siente soledad y miedo.
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| Coches de Choque en Chernobyl |
Soledad por lo que supone ver un parque de atracciones en ese estado y vacío y miedo porque la explanada sobre la que se asienta fue pista de aterrizaje para los helicópteros usados inmediatamente después de la explosión, helicópteros cuyos pilotos muchos de ellos murieron, y en cuyo fuselaje quedaron adheridas partículas radiactivas depositadas posteriormente en esta explanada que hacía las veces de helipuerto. Cuanto más acercas el contador Geiger al suelo, este empieza a pitar con más intensidad, pues los niveles de radiación se disparan. Una vez más la guía decide esperar a los turistas y no adentrarse mucho hacia el interior de este parque de atracciones abandonado.
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| Noria de Chernobyl |
Visita a Chernobyl ¿Qué ver en Chernobyl?
Esta ciudad donde a día de hoy residen unas 3000 personas trata como pueden recuperar la normalidad de su día a día. Si bien muchas de las personas que aquí viven sólo permanecen en sus casas 15 días al mes, la localidad en sí no dista mucho de una pequeña localidad ucraniana, pues está muy cuidada, tiene su cantina, supermercado, monumentos conmemorando a los caídos durante la Segunda Guerra Mundial (pues esta ciudad fue un importante núcleo de resistencia) e incluso arte urbano con murales pintados en las fachadas. A ello añadir toda la simbología soviética inalterable que allí ha permanecido a lo largo de los años, como atestigua la estatua de Lenin que nos da la bienvenida al lugar.
En esta localidad encontramos también la estatua del tercer ángel del Apocalipsis, el que al tocar la trompeta envió una estrella ardiendo que envenenó el agua con una sustancia amarga e imbebible y que representa ese veneno mortal presente en el área de exclusión que dificulta la vida.
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| Estatua en Chernobyl |
Visita a las aldeas aledañas
Durante nuestro recorrido por la zona de exclusión es interminable la cantidad de señalizaciones que alertan de la radioactividad existente. Muchas de esas zonas anteriormente estaban pobladas por casas de madera que debido a su alto nivel de radioactividad se decidió quemarlas, encontrándonos pasajes con las marcas de las cenizas que señalizan la viviendas que un día allí existieron y cuyo aproximación está totalmente prohibida. Al final, llegamos a un punto donde comenzamos a caminar por un bosque con árboles partidos y deformados donde al final se vislumbra entre toda la vegetación un templo neoclásico de considerables dimensiones, que emerge de la nada y que era el antiguo centro de cultura y centro de dicha localidad.
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| Centro Cultural de Pripyat en Chernobyl |
Alrededor, difícilmente identificables a la vista, encontramos multitud de viviendas abandonadas que allí siguen como si el tiempo nunca hubiera pasado, pudiendo entrar en ellas y encontrar muchos objetos que en su día pertenecieron a las familias que allí vivieron una vez y que tuvieron que marchar tristemente dejando atrás todas sus pertenencias con la promesa de que en unos días podrían volver a recogerlo todo, algo que jamás sucedió.
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| Vegetación y arquitectura en Chernobyl |
La sensación me imagino que puede ser parecida a la de los exploradores al descubrir las hermosas ciudades mayas en mitad de la selva y la desazón de entender que no hace mucho, ese bosque de donde emanan de vez en cuando construcciones, fue en su día una población emergente y próspera con sus familias, panadería, tiendas, escuela, etc. y que la vegetación que pisas fue una gran avenida o una nueva e impoluta plaza que era el centro neurálgico de la localidad. Con la incómoda sensación de estar violando la intimidad de un hogar al entrar en ellas, es imposible no reflexionar como a veces la vida puede dar un cambio tan brusco de la noche a la mañana, y te preguntas qué momentos se habrán vivido en ellas y que habrá sido de todas aquellas familias que allí vivían.
Visita a la guardería
Siguiendo nuestro trayecto, paramos ante una estatua que tras de sí no parece vislumbrar más que bosque. Sin embargo, la guía nos invita a entrar pues existe un camino bordeado por un antigua vaya que nos señala la dirección a la antigua guardería.
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| Guardería de Chernobyl |
La radiación en ese lugar es sensiblemente mayor de lo que había sido hasta ese momento, todo allí es radiactivo a pesar de las distintas limpiezas que se han llevado a cabo. No se nos permite estar más de 10 minutos y la guía nos dice que ella prefiere quedarse fuera. De camino a la guardería, a los lados vislumbras antiguos columpios comidos por las hierbas y también muñecas que es difícil imaginar que no hayan sido colocadas adrede quizá para captar la atención de los turistas. La zona está llena de mosquitos. Permanezco en el lugar el mínimo tiempo para echar un rápido vistazo a unas imágenes desoladoras en la que los vestidos de los niños siguen allí, al igual que sus libros, juguetes, dibujos, o camas.
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| Todo sigue igual en Chernobyl |
Las sensaciones son indescriptibles, allí nadie habla, todos absortos y sintiendo nuevas sensaciones inexperimentadas hasta entonces. A la salida, una de las turistas que forma parte de nuestro grupo llora desoladamente…Alrededor, sólo señales que indican la existencia de partículas radiactivas a tan solo unos metros de ti.
Visita al reactor número 4 de Chernobyl
Nos dirigimos al área donde se encuentran los distintos reactores nucleares. Por el camino vemos que esa zona era un lugar en construcción el día de la explosión, con reactores inacabados (y que aun conservan las grúas tal y cómo se quedaron en 1986). En esa zona (zona 1) se observa el río, un río altamente contaminado y que pasa a lo largo de todos los reactores. Ante mi sorpresa uno de los guías nos dice que técnicamente sería posible darse allí un baño, aunque debido a la gran cantidad de radioactividad recibida sólo podría hacerse una vez en la vida. A veces uno tiene la sensación que allí el peligro invisible y que te rodea constantemente se relativiza.
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| Sarcófago de Chernobyl |
Tras ello nos dirigimos a 300 metros del reactor número 4 (en el que tuvo lugar la explosión) y que está junto al reactor número 3. Allí, sobre el reactor, se observa el “ sarcófago”, una estructura que cubre el reactor que se construyó de manera en principio temporal para detener las fugas radioactivas y que a día de hoy presenta innumerables grietas y goteras. En su interior se encuentra el “monstruo nuclear”, un elemento radiactivo que surgió tras la explosión y que supone un elemento completamente nuevo cuyo magma, unido a todos los elementos que en él cayeron tras la explosión, se ha convertido en una masa completamente nueva y desconocida, activa y que llaman la materia de los 6 extremos porque es extremadamente potente, caliente, densa, corrosiva, tóxica y radiactiva y ahí seguirá los próximos 24.000 años. En su proximidad está en construcción el nuevo “sarcófago, la mayor estructura móvil jamás creada, que se instalará previsiblemente en los próximos dos años por un período de 100 años
En este punto, las emisiones de radiación emiten su pico más alto durante toda la visita.
Derrotados física y psicológicamente de esta experiencia, volvemos a nuestro vehículo que tras la comida que ya mencioné anteriormente, nos dejara en dos ocasiones en unas instalaciones donde unas máquinas evaluarán nuestro nivel de radiación por si alguno de nosotros estuviéramos contaminados. Tampoco nos explican muy bien como funcionan, tan sólo que si se enciende la segunda de las 3 luces que hay significa que estamos “limpios”. Tras ello vuelta a Kiev dejando detrás nuestra un “micro-mundo” totalmente distinto a lo que jamás habíamos visto antes. En el viaje de vuelta nadie habla. Nuevas experiencias suponen al fin y al cabo nuevos conocimientos, cada uno de nosotros estábamos sumidos en nuestros pensamientos intentando cuadrar tanta información en una realidad que nos es ajena pero que podría dejar de serlo del mismo modo que a los cientos de miles de familias que allí vivían; se te pasan muchas cosas por la mente, sobre la vida, el ser humano, piensas en aquellas familias que tuvieron que dejar su hogar y cómo les cambio de manera tan radical la vida, y también que las consecuencias del desastre de Chernobyl es una herencia que dejaremos para generaciones futuras durante los próximos 24.000 años.
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| ¿Permanecerá ahí 24.000 años? |
¿Cómo visitar Chernobyl? ¿Cómo llegar desde Kiev hasta Chernobyl?
Existen varias empresas que se dedican a ello que pueden encontrarse fácilmente en internet. Todos los viajes a Chernobyl hay que realizarlos a través de ellos. Existen viajes de un día y algunos ofrecen de dos (con noche en Chernobyl) y también existen excursiones en grupo (son grupos reducidos y cuyo precio oscila entre los 90 y 135 euros) e individuales (cuyo precio aumenta). En algunos casos también sería posible visitar la zona en tu propio coche, pero siempre a través de estos tours. El meeting point es en la céntrica plaza de la Independencia de Kiev, y de ahí directamente a Cherrnobyl en un viaje aproximado de unas 2 horas donde te ponen un vídeo de hora y media, que te explica el desastre de Chernobyl y sus consecuencias. Tras ello se llega al checkpoint de Dytyatky (entrada a la zona de exclusión) donde se te pide el pasaporte (indispensable no olvidárselo, si no imposible entrar).
Se recomienda reserva con antelación puesto que los números son muy reducidos y no todos los días existe disponibilidad.
Otras visitas
A A parte de lo aquí expuesto,de también se visitan distintos monumentos conmemorativos de aquellas personas que fueron víctimas o héroes durante el desastre nuclear. Dependiendo de los tours también se pueden visitar la Iglesia de San Ilya, el lugar donde tienen guardados los robots y vehículos usados durante las tareas de contención de la explosión y fuga radiactiva, al igual que los vehículos que habían en la ciudad a finales de los 80. También alimentar a los peces que habitan el río de la región, según algunas fuentes, tienen un tamaño mayor a lo normal debido a la radiación. O visitar el antiguo puerto que a día de hoy es un cementerio de grandes barcos y muelles (muy impactante).
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| Graffiti , pintadas en Chernobyl |
[10:5 La entrada ilegal en la zona de Exclusión es frecuente, a veces para robar y otras como mero reto. Aquí una pintada mural de uno de estos grupos que burlan a los grupos de seguridad
Para concluir
Como dije anteriormente, a veces da la impresión que una vez de este micro-cosmos llamado “zona de exclusión” la peligrosidad que te rodea se relativiza. Ves gente allí trabajando tranquilamente, comiendo, haciendo vida normal, o incluso los mismos guías que minimizan en mi opinión en ciertas ocasiones el peligro allí latente. Incluso en algunos momentos te olvidas del peligro, el día que yo estuve fue el primer día que podría considerarse “verano” del año, un sol radiante y una leve brisa, con una temperatura formidable rodeado de tanta naturaleza hacía por momentos que te olvidaras de ese oscuro peligro, un peligro que te rodea, un peligro que no sabe a nada, que no puede olerse ni oírse, y que es invisible pero que te rodea y atraviesa constantemente. Entre tanta naturaleza se vislumbraban paisajes muy hermosos, bosques con charcas y verdes campos y llanuras, una belleza que esconde en ella misma la propia destrucción en forma de pequeñas partículas que todo lo cubre y envenena.
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| Traveller en Chernobyl. |
Una antítesis que provoca sentimientos confrontados y razón por en que recomendaría a todo el mundo visitar, siempre y cuando tuviera plenas garantías de que su salud no se viese afectada. A parte de eso ya sólo aconsejar que quien esté interesado en visitar Chernobyl no se desplace allí únicamente por ese motivo, pues la ciudad de Kiev es una preciosa ciudad muy poco conocida por los turistas occidentales que merece encarecidamente la pena visitar y que guarda tantos secretos y rincones interesantes como pueda hacerlo Chernobyl. Espero que esta información sea de utilidad para todo aquel que tenga un interés en esta desconocida parte del mundo. Gracias a todos por su tiempo y a vero4travel por su colaboración. Un saludo a todos.
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Y vosotros ¿Visitaríais Chernobyl?
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Este ha sido un guest post de uno de los lectores de Vero4travel, desde aquí agradecerte tu crónica.